Comportamiento de la Comadreja

Comportamiento

Es un animal solitario, excepto en la época de cría. Mantiene su refugio durante un corto periodo de tiempo, ya que es un animal nómada y se desplazará a otros lugares en busca de más fuentes de alimento.


Prefiere salir de noche, aunque no es raro encontrarlo a plena luz del día. Sale de su refugio para alimentarse de una gran variedad de fuentes de comida, ya que es omnívoro. 


Sin embargo, también tiene depredadores, y como es un animal de movimientos lentos (excepto cuando trepa a los árboles), tiene pocos recursos para defenderse.


Si se ve amenazado o tiene miedo, o si ha entrado en su territorio, abre la boca mostrando los dientes y emitiendo un fuerte gruñido, similar al ruido de una motosierra. Si el peligro es mayor, al igual que otras zarigüeyas, se "hace el muerto" y entra en un estado de inconsciencia con la boca abierta, el corazón ralentizado y un líquido maloliente saliendo de su cuerpo. 


Puede permanecer en este estado durante horas, tras lo cual recupera la conciencia y escapa a la seguridad de la amenaza que habría dejado varias horas antes. Aprende bien esta característica a una edad temprana.


Tiene unos hábitos higiénicos sorprendentes, pues se lame repetidamente las extremidades para limpiarse y también se lava la cara con la ayuda de las manos.


Sabe nadar, y desde una edad temprana los jóvenes son capaces de hacerlo.


Suele deambular por carreteras y autopistas, donde es atropellado por los vehículos; los ejemplares muertos atraen a otras comadrejas de cabeza negra que también deambulan por la carretera para comer su carroña, formando un círculo vicioso.


Relación con los humanos



Cazada por comerse los pollos y los huevos en las zonas rurales, a menudo aparece en zonas suburbanas como se ve en esta foto, temida como portadora de enfermedades, su relación con los humanos suele ser de confrontación.

Aunque a menudo se le confunde por su aspecto físico con los roedores (con los que no está estrechamente emparentado, ya que son placentarios, mientras que esta especie es un marsupial) y ésta es una de las razones por las que se le teme como potencial portador de la rabia, la temperatura corporal de la comadreja de cabeza negra (al igual que la de otros marsupiales) es demasiado baja (alrededor de 32 °C) para que desarrolle la enfermedad, lo que la hace efectivamente resistente. 


Además, este marsupial tiene un alto nivel de linfocitos en su cuerpo, lo que le hace estar muy bien defendido contra diversos antígenos. También es inmune a la leptospirosis. 


Los ecologistas destacan que esta especie es fundamental para el equilibrio ecológico de los ecosistemas al controlar las poblaciones de animales que son sus presas, y también que es un gran consumidor de ratas, cucarachas y otras plagas causantes de enfermedades, por lo que puede ser utilizado como aliado natural del ser humano en la lucha contra las plagas.


Históricamente, la relación entre los humanos y los zorrillos ha sido mixta; los pueblos nativos de Sudamérica, como los guaraníes, tupíes, charrúas y wichis, solían comer carne de zorrillo, y todavía existen recetas culinarias sobre este marsupial en Argentina y Brasil como parte de la cocina tradicional de estos países. 


El animal formaba parte de las creencias y leyendas de estos pueblos, una de las cuales decía que por la noche el animal salía a beber la sangre de los pájaros y emborracharse, y al amanecer volvía a su guarida con resaca. 


Luego, con la llegada de los españoles, al igual que con otros animales como el aguará guazú y el yaguareté, la especie pasó a ser combatida y en las zonas rurales aún se la considera generalmente un "enemigo". 


Durante un tiempo, sus pieles se utilizaron para hacer coberturas para la cabeza, pero con la llegada del siglo XX, esta práctica cayó en desuso ante la creciente estima por las pieles de otros mamíferos. 


Por último, a pesar de los prejuicios y malentendidos, la especie también ha sido reconocida popularmente, por ejemplo como mascota del Clube Náutico Capibaribe de Brasil.